MANCHESTER CITY LO DIO VUELTA EN PARÍS Y TIENE UN PIE EN LA FINAL DE LA CHAMPIONS

Marquinhos, a los 15m del primer tiempo, puso en ventaja al PSG, que viene de eliminar a Bayern Munich de Alemania (con el que perdió la final de la edición pasada).

Manchester City, en el que Sergio Agüero no salió del banco de relevos y que se metió entre los cuatro mejores de Europa por segunda vez en la historia (la anterior fue en 2016, con el chileno Manuel Pellegrini como DT), dio vuelta el marcador en el segundo tiempo con goles de Kevin de Bruyne y Riyad Mahrez.

La ventaja con la que PSG llegó al descanso no solamente fue justa, sino que se quedó corta y lo pagaría: más allá de los minutos iniciales, en los que los de Pep Guardiola dominaron con sus armas de siempre (circulación, movilidad, precisión), el local resultó superior a lo largo de la etapa inicial y mereció al menos otro gol.

A las individualidades, de las mejores del mundo, Pochettino les agregó solidaridad, funcionamiento y compromiso colectivo. Desde ahí creció PSG en el partido. Estuvo seguro en defensa y la dupla Paredes-Verratti se hizo dueña del mediocampo.

Lo tuvo Neymar a los 10m, un derechazo desde adentro del área que Ederson sacó al córner, y lo consiguió a los 15m, con un cabezazo del defensor brasileño Marquinhos luego de un centro excelente de Di María en otro tiro de esquina.

Neymar brilló en distintas jugadas; Di María armó una buena sociedad por la derecha con Florenzi; y tal vez faltó algo más de Mbappé para que el conjunto francés ampliara la diferencia o llegara en proporción a su dominio.

Manchester City, por su parte, no pudo encontrar sus circuitos habituales, y si tuvo dos llegadas (en una despejó Paredes, en otra sacó Navas tras un remate limpio de Foden), fue porque PSG cometió algunos errores en la salida desde el fondo.

El visitante se mostró mejor en el complemento. Apretó más adecuadamente las marcas, fue más dinámico, Gundogan y Rodri crecieron en el medio y le sacó la pelota al PSG. La búsqueda, eso sí, lo dejó expuesto: la primera chance de riesgo del segundo tiempo fue para el local, con una escapada y centro de Mbappé que no alcanzó a conectar Verratti entrando solo.

Así se armó el partido, y el City lo empató sin haber hecho mucho mérito. De Bruyne, en posición de “10”, envió un centro frontal al área que Navas se “comió”, porque especuló con un desvío que nunca llegó y la pelota se le metió al lado de su palo izquierdo.

El gol le pegó fuerte al PSG. Toda la superioridad elaborada en el primer tiempo se le escurrió entre las manos. Fue notorio el golpe anímico para los dos lados: los franceses parecieron quedarse sin piernas y el City acentuó tanto el dominio que a los 25m lo dio vuelta, con un tiro libre de Mahrez luego de una falta de Paredes.

Hasta allí una injusticia, una exageración, pero también un símbolo del desequilibrio repentino del que son capaces equipos así. A esa altura, de todos modos y sobre todo luego del gol de De Bruyne, ya era casi todo del equipo de Guardiola.

La expulsión de Gueye terminó de derrumbar las ilusiones de Paris Saint Germain. Estuvo lejos de empatar, pero al menos cerró la desventaja en un solo gol, porque pudieron ser más.

La revancha se jugará el martes de la próxima semana en el estadio de Manchester City. Para sostener la ilusión, Mauricio Pochettino puede apelar a una historia más o menos reciente: en 2019, a cargo de Tottenham Hotspur, logró eliminar a los de Pep Guardiola en una serie que a priori se le presentaba adversa.

El miércoles que viene, en la otra semifinal, Chelsea (Inglaterra) recibirá en Londres a Real Madrid (España), tras el 1-1 de la ida.

La final de la Champions se llevará a cabo el sábado 29 de mayo en el estadio Olímpico Ataturk, Estambul, Turquía.